Hay cosas que solo se aprenden desde dentro.
Llevo más de veinte años sosteniendo mi propia salud. No lo cuento para hacerlo el centro de nada, sino porque todo lo que hoy enseño nació justo ahí: en la necesidad de encontrar respuestas para mi propio cuerpo cuando nadie me las estaba dando.
Ese camino me obligó a mirar la belleza de otra manera. A entender que un rostro no se arregla: se sostiene. Y que la belleza real no está en corregir lo que el tiempo hace, sino en llegar a cada etapa con salud, con presencia y con ganas de habitarla.
Movida por la necesidad de entender el cuerpo entero, me formé en terapia ortomolecular, aromaterapia, cosmética natural, acupuntura coreana y Medicina Tradicional China, nutrición celular activa, osteopatía bioenergética y kinesiología. Y en paralelo, en las distintas técnicas de masaje ancestral que conectan la piel con el resto del organismo.
Necesitaba ese conocimiento porque para mí todo es uno. La piel no es una superficie: es la lectura de lo que está pasando dentro.
Durante más de veinte años combiné mi consulta como terapeuta con la belleza holística, tratando la piel de forma respetuosa. Y de todo ese recorrido, el clínico y el personal, nació mi propio método: Funcional Face.
Un trabajo manual de movilidad muscular y de fascia que no busca corregir el rostro, sino devolverle lo que va perdiendo por el camino: movimiento, riego, descanso. Un rostro sostenido desde dentro, no desde la reparación constante.
Después de más de veinte años trabajando en consulta, hoy ya no realizo sesiones uno a uno. Siento que esa etapa ha llegado a su fin para poder abrir espacio a una nueva forma de acompañar.
Mi foco está ahora en las personas que llegan a BAM. Junto a Marc, mi marido, entrenador de tenis de alta competición y fisioterapeuta, acompañamos procesos desde una mirada profundamente integrativa, combinando nuestra experiencia con la tecnología BAM, que en mi propio camino ha supuesto un antes y un después en mi calidad de vida.
Y, al mismo tiempo, después de más de dos años sintiendo que algo dentro de mí pedía un cambio, comienzo a dar forma a otra parte de este nuevo camino: compartir todo el conocimiento acumulado durante estos años de una manera más amplia y grupal.
Me hace muchísima ilusión poder abrir esta nueva etapa, porque siento que compartir y expandir todo lo aprendido es, precisamente, la evolución natural de todo mi recorrido.